En la pintura de Antonio Maya late siempre un incontenible afán de indignación de la realidad,un querer apresar, a través de sus apariencias,lo esencial de la vida de las personas y la ineludible presencia de las cosas que nos rodean, una perentoria necesidad de ahondar en lo más secreto y profundo de la existencia humanda.
En su obra los seres están captados en sus actos más familiares y los objetos en sus posiciones más corrientes, ambos sujetos redescubiertos bajo las distancias luces que transforman el marco habitual en el que se desarrolla la vida cotidiana. El entorno del pintor es un universo que nunca acaba de explotar. No en vano en su última exposición en Madrid se titulaba El Espectador.Antonio Maya entiende la pintura como un medio de expresión de la constante y eterna inquietud que el hombre siente ante el misterio de la existencia de lo real. Pintor dotado de la habilidad de la mano,también lo está de la agudeza de espíritu. Con su mirada ahonda doblemente en el arcano de la realidad y de la pintura
Artista que no cesa de interrogarse a sí mismo e interrogar a los demás acerca de los que es la vida y de cual es su trasposición a la pintura, Antonio Maya, además de un animado conversador y un excelente contertulio, es un pintor recoleto y silencioso que elabora su obra alejado del tumulto y de las precipitaciones de aquellos que quieren estar sea como sea al día. Observador atento a lo que sucede en el mundo actual de las artes,sabe,sin embargo,reservase para mejor realizar su obra. Desde su posición de francotirador,sin ser un cazador furtivo,logra siempre las mejores piezas. Con su marcada personalidad y su indiscutible originalidad,va creando su pintura radical en sus planteamientos. Al enfrentarse cada día con la realidad del arte nos desvela la callada poesía de las imágenes. Su obra es la autobiografía de un artista que no cesa de asombrarse del acto mismo de pintar y de su resultado,que no quiere dejar nada de lo vivido y lo visto caer en el olvido
Tener la imagen de una persona o de una cosa es siempre un acto de posesión y de dominio sobre esa persona o esa cosa,que puedan así convertirse en objeto de nuestros deseos. También una forma de exorcizar la realidad. Antonio Maya,atraído por la magia del arte,pintó las escenas de su vida familiar,el ámbito doméstico en el que transcurre su vida más intima. En sus cuadros se siente el pálpito de una existencia cotidiana en la que los seres más próximos y los enseres de la casa tienen una presencia permanente y por igual importantes escenas del diario vivir,actos en apariencia insignificantes del hogar, conversaciones íntimas y susurros,luces y sombras que envuelven las estancias y los rincones de las habitaciones. Narración muda de una vida personal en la que los lugares y los sitios están poblados de personas concretas e imágenes latentes. Crónica en la cual el paso del tiempo se detiene para que nada sea borroso o pasto del olvido,para que quede fijada la imagen irrepetible de lo memorable
Dentro del panorama general de la pintura española última Antonio Maya aporta una obra en la que se renueva el tan traído y llevado tema del del realismo. Su obra en la que lo acontecido y lo visto son objeto de la acción de los sensible y de la ficción intelectual resulta paradigmática de una pintura que no se limita a la mera reproducción exacto,a la copia fría y académica de un sobrepasado hiperrealismo fotográfico o mecánico. Formado en la disciplina de la Facultad de las Bellas Artes,en el momento excepcional en que fueron profesores Antonio López García y Juan Barjola,es artista que ante todo pone el acento en los valores puramente pictóricos del cuadro. La virtualidad de la imágen se convierte en sus manos en luz, en forma y en color. Interesado desde sus años de estudiante por la perspectiva,por el encuadre de las escenas, el encajado de los escorzos y la anatomía de los cuerpos,por las posiciones y el volumen de los objetos;es pintor en el que el espacio está captado en su totalidad. Lo imperceptible de la atmósfera,lo casi inmaterial de la luz se hace evidente gracias a las medias tintas,a los valores tonales de una pintura en la que lo tenso y lo rugoso,lo deslumbrante y lo mortecino, lo translúcido y lo opaco de las superficies son materia de la atención preferente del pintor. La obra de Antonio Maya,de refinadas calidades sensoriales, es un verdadero regalo para los sentidos. Con su excelente pintura confirma la ininterrumpida tradición pictórica de los realistas,capaces de renovar y dar nuevos bríos a la pintura española actual.
ANTONIO BONET CORREA